La oscarizada actriz Meryl Streep, conocida por su capacidad de transformarse en un personaje, también es una activista de la salud y el medio ambiente, pionera en la energía geotérmica y madre pro-vegetariana. Antes que el ecologismo estuviera en boga, ya se posicionó frente al agujero de la capa de ozono, empezó su colaboración ambiental con el Natural Resource Defense Council y proporcionaba a sus hijos productos libres de pesticidas y sustancias tóxicas.
En la década de los 80, Streep contribuyó a crear Mothers & Others, una campaña de movilización ciudadana para proteger a los niños contra las toxinas en biberones y los residuos de plaguicidas en los alimentos. La demanda de consumidores que originó llevó a la industria a cambiar sus estándares.
Los de Meryl Streep son bien claros: consumir conscientemente y leer las etiquetas, comprar local, alimentos orgánicos siempre que sea posible, comer carne con moderación y cocinar en casa. Para lograrlo con mayor facilidad, también colaboró en la creación de una cooperativa agraria en su localidad rural.
Antes de trasladarse a vivir a un apartamento urbano, la actriz crió a sus niños en una casa de Connecticut en la que instaló energía geotérmica. El calor de la tierra les permitía tener calefacción gratis y agua caliente en la piscina sin emitir CO2 a la atmósfera.
Hija y nieta de la gran Depresión, fue testigo de los numerosos gestos de reutilización y reciclaje que se realizaban en su casa. Esto le proporcionó un bagaje de valores en la moderación que aplica a su familia y le permite levantar la voz contra el derroche y la economía de la obsolescencia. Especialmente cuando son los más pobres del mundo los que enferman con la basura electrónica que “les regalamos” desde el desarrollado Occidente.
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