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Feliz Navidad asequible para todos

La celebración de las fiestas navideñas implica desembolso desmesurado. Sin embargo, en tiempos de vacas flacas, no disponer de efectivo no tiene por qué ser razón para restarle brillo a unas fechas que se supone apelan al espíritu humano más luminoso. Mediante la recuperación de hábitos tradicionales es posible disfrutar de unas Navidades asequibles e inolvidables.

Intercambio de ropa, accesorios, libros...

Si no encuentras lo que buscas en la tienda de segunda mano o prefieres prendas de personas conocidas, ¿por  qué no organizar un mercadillo casero con los artículos que sobran en nuestros armarios y estanterías y que pueden hacer feliz a otra persona? Es una buena forma de preparar un encuentro cálido e informal entre familiares y amigos. Mediante el trueque de lo que ya no necesitamos por algo que nos vendría bien podemos ahorrarnos dinero o resolver una imposibilidad monetaria de ir de compras. Tal vez a cambio de ese libro que has leído tres veces consigas el disco que tu hermano busca desde hace tiempo.

Ahorrar en residuos

El trueque como forma de obtener regalos, además de evitar que se inunden los basureros también evita los residuos de fastuosos empaquetados. En todo caso, cuando hagamos compras navideñas es preferible decantarse por productos que no vayan muy envueltos en plástico o cartón. Y al final, reciclar en el contenedor adecuado los restos de los paquetes.

Preparar tarjetas personales 

Una manera de evitar el gasto en tarjetas de felicitación es recurrir a los trabajos manuales. Si hay niños cerca, seguro que están dispuestos a colaborar con su desbordante creatividad. Y si no es el caso y tampoco se nos da bien dibujar, siempre podemos tirar de recortables de viejas revistas o tarjetas del año anterior. La brillantina y los rotuladores pondrán la nota final de color.

Consumir local y de comercio justo

Los productos locales no requieren transporte ni procesos de refrigeración prolongada por lo que conllevan mayor calidad nutricional, así como ahorro de energía y por tanto de emisiones nocivas. Además, su consumo apoya a la economía local. Mientras, adquirir artículos de comercio justo es tender una mano a comunidades indígenas que trabajan por su soberanía económica al tiempo que cuidan del entorno.

Poner imaginación en la cocina

Preparar un menú diferente, adecuado para la Navidad, no tiene por qué basarse en una onerosa cesta de la compra. Simplemente recuperar recetas tradicionales con productos cercanos puede marcar la diferencia. Sin desembolsar grandes cantidades, con cariño e imaginación como ingredientes, el éxito está asegurado.

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