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Carne de laboratorio para alimentar al mundo, reducir emisiones y ahorrar energía

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La llamada “carne de cultivo" se obtiene en laboratorio mediante ingeniería de tejidos. Su producción requiere hasta un 45% menos de energía y un 96% menos de agua. Además, genera un 96% menos emisiones que la carne producida de forma convencional. Según un estudio de las Universidades de Oxford y Ámsterdam, la carne cultivada podría ser parte de la solución a la creciente demanda mundial de alimentos y al calentamiento global.

El estudio que se publica en la revista Environmental Science & Technology también destaca los bajos requisitos de espacio para producir la misma cantidad de carne de laboratorio, en comparación con el tamaño de las granjas de animales que general 18% de las gases de efecto invernadero en el planeta.

La investigación científica la ha dirigido Hanna Tuomisto de la unidad Wildlife Conservation Research en la Universidad de Oxford. Los investigadores basaron sus cálculos en un proceso con hidrolizado de cianobacterias como alimento y fuente de energía para las células musculares en crecimiento, desarrollado por el Dr. Joost Teixeira de Mattos en la Universidad de Amsterdam. Por el momento este tipo de tecnología de ingeniería de tejidos se limita al laboratorio, pero podría aplicarse a gran escala y rebajar los costes de producción comparados con la cría convencional.

La carne de cultivo tiene un impacto ambiental mucho menor que producir el mismo volumen de carne de cerdo, oveja o vaca por los métodos actuales. “No estamos diciendo que queramos reemplazar a la carne convencional. Sin embargo, nuestra investigación muestra que la carne cultivada podría ser parte de la solución a la alimentación de la creciente población del mundo y al mismo tiempo reducir las emisiones y ahorrar energía y agua. En pocas palabras, la carne cultivada es, potencialmente, una manera mucho más eficiente y respetuosa con el medio ambiente de poner carne sobre la mesa", asegura Hanna Tuomisto.

La investigación ha sido financiada por New Harvest, una organización de investigación sin ánimo lucro que trabaja para desarrollar nuevas alternativas a la carne producida convencionalmente.

"Obviamente, hay muchos obstáculos que superar antes de poder decir si la carne cultivada pasará a formar parte de nuestra dieta y, no menos importante, si la gente estaría dispuesta a comerla. Pero esperamos que nuestra investigación se sume al debate sobre si se podría o debería desarrollar una alternativa menos derrochadora a la carne que consumismos", concluye Tuomisto.

Más información: “Pig Business”

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