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La proteína, clave en las dietas de adelgazamiento

¿Vale cualquier dieta? No, si se quiere perder grasa en vez de músculo. No, si se busca reducir el nivel de triglicéridos que además rebajará las posibilidades de desarrollar diabetes y enfermedades coronarias. No, si se quiere evitar la tentación al picoteo. Y no, si se quiere mantener a largo plazo la pérdida de peso.

Un reciente estudio de la Universidad de Illinois demuestra que hay más posibilidades de lograr estos objetivos si se sigue una dieta moderadamente alta en proteínas.

El catedrático emérito en nutrición Donald Layman puso a prueba a 130 personas que buscaban perder peso. Estuvieron cuatro meses perdiendo peso activamente y los ocho siguientes de mantenimiento. El objetivo era ver los resultados a largo plazo.

Se establecieron dos grupos con dos dietas de igual cantidad de calorías. El primer grupo siguió un régimen moderado en proteína (40% de carbohidratos, 30% de proteína, 30% de grasa), mientras que el otro siguió la pirámide alimentaria estadounidense (55% de carbohidratos, 15% de proteínas, 30% de grasa).

Las personas del primer grupo consumieron el doble de proteínas que las del segundo y ello marcó la diferencia en la mejoría de la composición del cuerpo y los lípidos. Aunque la cantidad de peso perdido fue similar en ambos casos, después de los primeros cuatro meses de dieta, las personas del primer grupo habían perdido un 22% más de grasa que las del segundo y al cabo de 12 meses la diferencia era de un 38%.

“La proteína adicional ayudó a la conservación del músculo, algo importante en la pérdida de peso a largo plazo porque el músculo quema calorías. Si pierdes el músculo que te permitía consumir 2.000 calorías sin ganar peso, después sólo podrás consumir 1.800 calorías sin riesgo de engordar”, asegura Layman.

Por otro lado, los consumidores de más proteína sintieron menos necesidad de picotear o comer postres porque las proteínas proporcionan una sensación de saciedad que dura más tiempo.

“Este es primer estudio que demuestra que los cambios a corto plazo en el colesterol LDL o malo no se mantienen a largo plazo en la pérdida de peso. La mayoría de los científicos cree que el colesterol alto es más una cuestión genética que de dieta”, afirma Layman.

Sin embargo una dieta moderadamente alta en proteína tiene bastante mayor efecto en la bajada de los triglicéridos y se mantuvo mientras se continuaba dicha dieta. Uno de los dos problemas de los lípidos es que un nivel alto de triglicéridos supone un riesgo cuatro veces mayor de sufrir enfermedades coronarias.

Fuente: Universidad de Illinois / Ecogaia

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