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Abel Martínez, un prolífico eco-inventor

 

Tejas solares patentadas hace un lustro, una turbina de reacción que produce potencia mediante el movimiento del agua, mármol de concha de mejillón, biocombustible elaborado con aceite de soja o un material a base de cáscaras de naranja ideal para carrocerías de automóviles y aviones por su bajo peso y su absorción de impactos. Hasta 40 patentes acumula en su haber el excamionero alicantino Abel Martínez, que a sus 37 años ha sabido combinar ingenio y dedicación a la sostenibilidad para lograr numerosos eco-inventos.

Este ilicitano amante del medio ambiente y del saber tradicional ha dedicado durante años su tiempo libre y el dinero de su bolsillo a producir sistemas que generan energía limpia y productos a partir de materiales reciclados. Finalmente, una empresa de Elda ha apostado por él para dar salida a sus inventos ecológicos. “Con la crisis es más imperiosa la necesidad de ahorrar y se sabe que todo pasa por la energía verde”, afirma el inventor.

Ya hace seis años que desarrolló las tejas cerámica que producen electricidad y generan calor a 80º. Estas tejas acumuladoras de calor son un buen sustituto de las placas solares que pueden resultar antiestéticas. Además de ser muy aislantes, su resistencia les permite acumular el calor del sol y se pueden pintar de cualquier color.

El último invento que ha patentado es una turbina de reacción que crea potencia mediante el movimiento del agua o el gas. Se puede instalar en tuberías y producir energía a través de la red general de aguas o de regadíos, aprovechando el movimiento del agua. Esto permite que a la vez que se aplica el riego por goteo en el campo se genera electricidad para la masía. ” No tendría sentido, entonces, tener una central nuclear en Cofrentes que diera luz en Alicante cuando podemos obtener esa electricidad con el agua que pasa por la tubería en la misma casa”.

Martínez ha dedicado una década de trabajo a este sistema eficiente y versátil para generar energía limpia. "La turbina se puede colocar en cualquier tipo de generador para dar pequeña, mediana y alta potencia energética con un nivel sonoro mínimo". Su inventor ha podido aparcar el camión y afirma que gobiernos como el de Marruecos o Rumanía, empresas como la rusa Gazprom y hasta representantes de Castilla La Mancha están interesados en la turbina de reacción.

Abel Martínez ha sido un inventor autodidacta desde su infancia y aprendió por su cuenta hidráulica e ingeniería química con el croata Nicola Tesla, inventor de la corriente alterna.

El Biomero es otro gran invento suyo. Se trata de un material biodegradable y muy resistente, creado a partir de cáscaras de naranja. “Está pensado y diseñado para sustituir a la madera y el plástico, pero sus aplicaciones son muchas por sus características físicas y mecánicas”. Podría utilizarse en la fabricación de envases, muebles y hasta carrocerías y partes no mecánicas de automóviles y aviones. Esto se debe a su resistencia superior a la del acero, su bajo peso y su gran absorción de impactos.

Otra de la patentes de este prolífico inventor es un mármol ecológico de recubrimiento en construcción "resistente, maleable y liviano" implementado con cáscaras de mejillón provenientes de las industrias conserveras. Además, es un material con propiedades de aislante térmico y acústico, no absorbe la humedad y permite la fabricación en un amplio abanico de colores. Su peso por metro cuadrado es inferior a la piedra natural y su resistencia a productos químicos es muy grande. “En un primer momento su estado es líquido y permite, bajo presión, inyección o decantación, adquirir formas complejas sin necesidad de tallarlo o cortarlo con costosas maquinarias".

"En el terreno de la ecología se aprovecha lo que la naturaleza nos concede en forma de materiales procesables para su uso industrial sin alterar el medio que nos rodea y que tan alterado se encuentra ya”.

Gracias a su sacrificio y perseverancia, Abel Martínez ha logrado exhibir varios de sus inventos en congresos nacionales e internacionales, como es el caso del combustible para motores elaborado con aceite de soja, un calentador solar no direccional, una placa solar que proporciona elevada temperatura con poco sol o un sistema de blindaje que bloquea el paso a las emisiones radioeléctricas, entre otros.

La ecología es el denominador común de la creatividad de Abel Martínez, que afirma que “en el mundo antiguo se vivía en consonancia con la naturaleza, todo tenía su lugar y su razón. Algún día se mostrará lo bestias que estamos siendo con nuestro entorno, y nos acabará pasando factura”. Él, de momento, ya ha conseguido dedicarse a lo que realmente le apasiona: ecoinventar.

Autora: Sonia Gómez Saiz

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