
Muchas personas optan por la dieta vegetariana para no contribuir al impacto negativo que las granjas intensivas ejercen sobre los animales y el medio ambiente. A la vez, renuncian a ingerir las sustancias artificiales que contienen los productos de origen animal que no se han obtenido por métodos ecológicos. A la postre, si no se controla cuidadosamente la ingesta, la dieta vegetariana puede acarrear carencia de nutrientes con lo que ello supone para la salud.









